sábado, 25 de abril de 2009

...conoces la historia de los tomatitos amarillos?

Esto no sucedió ni ayer, ni antier, sino hace muucho tiempo...

Los dioses se reunieron para reconstruir el mundo, ya pronto llegarían los nuevos habitantes de estas tierras y había que encubrir los recuerdos de una civilización de la que sólo quedaban unos pocos vestigios.

Entre otras cosas, decidieron que las iguanas podían quedarse, las contrucciones se utilizarían para un pequeño juego de acertijos escondidos debajo de los montes. Pero no estaban muy seguros de unas frutas color amarillo.

No eran frutas cualquiera. Con ellas se preparaban gran variedad de remedios mágicos. Las hojas limpiaban las cicatrices de guerra y las raíces daban buena fortuna a los enamorados.

De todos era conocido (aunque sólo algunos cuántos conocían el proceso), que el corazón de la fruta amarilla, mezclada correctamente con tierra verde y mezcal te hacía invulnerable. Muchos grandes sacerdotes llevaron a sus pueblos a batallas sangrientas en busca de obtener todas las frutillas para ellos mismos.

Por eso los dioses no sabían que decisión tomar, pues aunque hacía un bien al hombre, su ambición por ella era destructiva. Después de mucho discutir y varias tazas de chocolate decidieron que era mejor despojarlas de sus propiedades para que no causara problemas.

A cambio las hicieron pequeñas y dejaron su color alegre, las escondieron entre las hierbas y ahora sólo las encuentran unos pocos afortunados.

Quienes las encuentran disfrutan unos momentos su sabor y enseguida experimentan una felicidad inexplicable...

Tal vez al final de cuentas aún conservan alguna propiedad mágica y curativa...
y tal vez al final de cuentas, no escondieron muy bien las frutitas, porque ahora las usan para adornar tiernamente los postres.

miércoles, 15 de abril de 2009

lunes, 6 de abril de 2009

Três poemas, três personalidades... um autor

Não quero rosas, desde que haja rosas.
Quero-as só quando não as possa haver.
Que hei-de fazer das coisas
Que qualquer mão pode colher?

Não quero a noite senão quando a aurora
A fez em ouro e azul se diluir.
O que a minha alma ignora
É isso que quero possuir.

Para quê?... Se o soubesse, não faria
Versos para dizer que inda o não sei.
Tenho a alma pobre e fria...
Ah, com que esmola a aquecerei?...

Fernando Pessoa


. . .


Flores amo, não busco. Se aparecem
Me agrado ledo, que buscar prazeres
Tem o esforço da busca.
A vida seja como o sol, que é dado,
Nem arranquemos flores, que tiradas,
Não são nossas, mas mortas.

Ricardo Reis

. . .

Assim como falham as palavras quando querem exprimir
qualquer pensamento, assim falham os pensamentos
quando querem exprimir qualquer realidade.

Alberto Cairo

Tres poemas, tres personalidades...un autor.

No quiero rosas, con tal que haya rosas.
Las quiero sólo cuando no las pueda haber.
¿Qué voy a hacer con las cosas
que cualquier mano puede coger?

No quiero la noche sino cuando la aurora
la hizo diluirse en oro y azul.
Lo que mi alma ignora
eso es lo que quiero poseer.

¿Para qué?... Si lo supiese, no haría
versos para decir que aún no lo sé.
Tengo el alma pobre y fría...
Ah, ¿con qué limosna la calentaré?...


Fernando Pessoa

. . .


Flores amo, no busco. Si aparecen
Feliz me pongo, que en buscar placeres hay
El disgusto de la búsqueda.

Que sea la vida como el sol, que nos es dado,
Ni arranquemos flores, que, arrancadas,
No son nuestras, sino muertas.

Ricardo Reis

. . .


Assim como falham as palavras quando querem exprimir
qualquer pensamento, assim falham os pensamentos
quando querem exprimir qualquer realidade.

Alberto Cairo

domingo, 29 de marzo de 2009

La ultima conquista

Siempre pudo trepar a la cama.

Y a los pocos días, conquistó el tocador. O lo que podía conquistarse de ese mueble que terminó sin más objetos que un pequeño caracol y un cuadro al estilo Gaudi.

Saltar de un sillón a la cama era empresa soñada. Pero siempre, después de observar la distancia con sus grandes ojos fijos decidía que era mejor hacer una parada intermedia en el suelo. Y sin embargo, ahora trepa a la cama, salta al sillón y termina alcanzando la ventana.

Ahora que no tenía sillón para poner mi ropa y los accesorios que habitualmente se encuentran en el tocador tuvieron que ser reubicados. El único refugio fuera del peligro de las exploraciones felinas era arriba de mi ropero. Así pasó el tiempo y mi compañera aprendió a respetar mis cosas... o yo aprendí a no dejarlas dentro de su alcance.

Ayer amanecí y me percaté preocupada que Mirumi reconocía terreno recien conquistado, oliendo unos aretes y tirando al suelo otros. Lo único que pude hacer fue poner una cerca de botellitas de agua y algunos sprays para aumentar la dificultad del salto. Mi ropero ahora no se ve bien pero almenos creo que está seguro.

Hoy en la mañana vi con terror que hay planes de reconquista:

Mirumi silenciosa, con la mirada fija en su único objetivo en ese momento, el nuevo reto.
Sé que un día lo intentará, y cuando lo haga...

Curioso el tiempo

Desperté,
con el tiempo en mis manos.

Pensé que en esa oportunidad, uno querría desdoblarlo, tomar sólo un minuto y multiplicarlo, como el milagro del pan y los peces. Hacer que el día durase ahora por lo menos unas 28 horas.

Que los rayos del sol poniente se prolongasen al menos por 2 horas. ¿Has notado el resplandor de las hojas en los árboles con la luz cayendo casi horizontalmente sobre ellas? Todo cobra un matiz rojizo y cálido. Uno podría intentarlo todo o perdonarlo todo en esos momentos.

Que las noches plateadas durasen lo suficiente para despertar después de una larga siesta y aún tener tiempo de caminar y caminar sintiendo el frescor de la noche en el rostro, o el silencio donde lo único que se percibe es la respiración tranquila. Uno podría entenderlo todo y sonreir comprendiendo que esto no es más que una broma que nos hace el dios bondadoso.

O tal vez tenía conmigo la única oportunidad de cambiar el orden del tiempo, reorganizarlo, hacerlo rendir...

Pero no, tenía el tiempo en mis manos
y miraba apacible de un entrenamiento de tenis, disfrutaba de un vaso con fruta y granola.

domingo, 15 de febrero de 2009

Bigotes Despertadores

Ya lo había probado con todo.

Desde relojes despertadores que siempre olvidas reactivar cada noche y que de todos modos los desactivas con un almohadazo en la mañana.
O los radio despertadores y en alguna ocasión el despertador de la televisión. Estos solían ser una buena forma de empezar el día, a menos que ese día despertarás de súbito entendiendo por fin porque tu sueño de pronto tomó un giro inesperado o comenzó a estar musicalizado y ahora estás cuarenta minutos retrasado.
Por fin terminé usando, como muchos, el despertador del celular, asegurándome de dejarlo en una superficie adecuada para que la simple vibración molestara suficiente por la mañana, de otro modo no lograría despertar por completo para las ocho de la mañana.

Pero ahora tengo un nuevo método, después de dos semanas de luchar en contra de las corretizas de mi gata a las 2 y a las 4 de la mañana he logrado que sólo se acerque a mi después de las 6:30,
esos lindos bigotitos que siento cada mañana se acercan curiosos y logran despertarme con una sonrisa.

Claro, entre semana me alegra tener un despertador tan amigable y realmente disfruto ahora poder aprovechar más el día, no más desayunos apresurados, ni cuartos desordenados por falta de tiempo.

Pero cómo desearía que el sol saliera al menos una hora y media más tarde los fines de semana!