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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Paz interior

Este cuento se lee a media voz, a media luz, 
al final de una buena fiesta, cuando ya sólo estás 
tú y esa persona en la que tanto confias.

Un poco como los cuentos de Heminway, 
cuando los hechos se cuentan sin más, 
sólo como son.

Esta sensación que tengo,
estas ganas de compartir contigo 
se parece mucho a las tantas horas 
 que compartíamos al teléfono:

A media luz, mirando a lo lejos, 
y sabiéndote al lado de mi corazón.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Sr. y Sra. Smith

Los dos se preparan para salir corriendo en el momento más adecuado, no saben cómo sucederán las cosas, pero han quedado de encontrarse más allá, después de que todo pasé.

Jadeantes, y preocupados los dos se refugian detrás de unos muebles a los lados de la habitación... la respiración entrecortada... ya no pueden más.

De pronto los dos se miran y sonríen, están locos y desafían a la muerte, pase lo que pase lo lograrán.

lunes, 29 de agosto de 2011

De jefes y trabajos.

... con tantas ganas de irme a la calle y olvidarme del radioteatro por dos o tres siglos, pero Lemos era el autor de moda y me pagaba bien para lo poco que yo tenía que hacer en sus programas, papeles más bien secundarios y en general antipáticos. Tenés la voz que conviene, decía amablemente Lemos, el radioescucha te escucha y te odia, no hace falta que traiciones a nadie o que mates a tu mamá con estricnina, vos abrís la boca y ahí nomás media Argentina quisiera romperte el alma a fuego lento.



Cambio de luces.
Fragmento

jueves, 10 de febrero de 2011

La parvada

La tarde estaba cayendo y una atmósfera anaranjada cubría el ambiente. Ya estaban dejando atrás el bosque de pinos, el collado aún se veía a lo lejos, pero al menos por un tiempo estarían a salvo. Sólo si lograban librar este obstáculo que no habían contemplado.

Fue cuando vieron una parvada acercarse desde el poniente, pronto dejaron de ser sólo sombras y comenzaron a sobrevolar encima de ellos, en círculos cada vez más bajos, cada vez más lentos.

El contacto los estaba esperando, les habían dicho que después de 3 días caminando hacia oriente, por la orilla del bosque encontrarían a alguien, pero no les dijeron que estaría ahí, arriba del muro sin herramientas para ayudarlos.

Las aves se acercaban y ella temía que fueran espías del otro reino, su inquietud se desvaneció cuando descubrió la peculiaridad de aquellas aves rosadas, en realidad eran madejas de estambre rosado enrollado de manera que la dirección de las hebras daban textura y volumen a las plumas y a la colita que ayuda a estabilizar a estos animales maravillosos tan grandes y redondos como almohadones de sillón.

Una de las aves, una de las pocas que aún seguían rondando cada vez más bajo sufría la amenaza de desmadejarse, el estambre era tan grueso como cuerdas de escalada. La chica sin pensarlo dos veces la atrapó y lanzó el extremo de la colita desfigurada a su compañera arriba del muro. Sin decir palabra, la compañera arriba aseguró la cuerda, en silencio subió él, que ya estaba acostumbrado a improvisar en este ambiente hostil, para ella era la primera vez que escalaba sin protección, pero no titubeó, aún faltaba mucho por recorrer.

jueves, 20 de enero de 2011

Mensajes secretos

Hubo una vez que se perdieron en el bosque, cada quien fascinado por lo que encontraba a su paso, siguieron caminando hasta que se encontraron en extremos del bosque tan distantes que les tomaría meses, tal vez años para volverse a encontrar.

Pero el tiempo había pasado y sus lazos eran ahora fuertes, el bosque entero había sido testigo de su cariño y decidió ayudarlos...

Las mariposas iban y venían con mensajes secretos, sólo ellos sabían interpretar el vuelo coqueto de sus alas, incluso las luciérnagas y los grillos crearon todo un sistema para entregar mensajes nocturnos.

Los habitantes del bosque cuidaban de la chica en su nombre. Cuando la chica era sorprendida por una tormenta, las ramas de los árboles se entrelazaban aún más para no dejar que las gotas mojaran sus ropas. En seguida el viento llegaba fresco, con olor a tierra mojada y recuerdos del día soleado en el que se conocieron.

Los osos compartían sus postres de miel con ella, y después pasaban la tarde tomando una siesta en la pradera. Las ardillas ágiles llevaban encargos a este hombre, a veces eran frutitas y semillas, a veces ella las enviaba sólo a jugar frente a él para hacerlo sonreír.

El tiempo pasaría...
el tiempo siempre pasa...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La colección

Las obras seguían abriendo paso mientras los primeros curiosos ya estábamos subiendo lentamente la pendiente arenosa. Los peldaños que trepaban directamente a la cima estaban bien formados, se veían demasiado bien recortados, no podía ser tan bueno si considerábamos que estaban construidos con arena, y cada quien se cuidaba de afianzar bien sus pisadas, pues un derrumbe en aquél terreno apenas trabajado podía traer graves consecuencias.

Nadie se esperaba que el legendario cerro del tesoro comenzaría inmediatamente después de atravesar el gran muro, fue como llegar a otro mundo donde el viento soplaba y el sol era cegador, así que lo único posible era mirar los siguientes pasos frente a ti y ver cómo el viento iba descubriendo la estructura milenia. Perteneciente a una cultura diminuta, porque en los escalones de piedra caliza apenas cabía la huella de un gato.

Llegamos a un descanso, la escalera seguía más alto y la claridad del día no permitía ver la cima de la montaña. Pero había un pasillo a la izquierda que llevaba a la orilla de la montaña y la gente comenzaba a explorar las ruinas que de tan viejas y desahbitadas no quedaba ni un vestigio de olor, ni de viento.

La vista fue maravillosa, después del pasillo, un andador circular que dejaba ver varios anillos de estancias con la colección más grande que he visto jamás, todas las estatuillas del mundo antiguo, cuidadosamente clasificadas y conservadas por región del mundo y época de apogeo.

Yo seguí de frente, bajando ahora unas escaleras con muros a los lados que apenas me dejaban ver el sinnúmero de reliquias de ese lugar. Más allá sólo se podía ver el mar abierto. A nuestros antiguos magnates les gustaba que su colección gozara de la más espléndida vista, y brisa del mar.

sábado, 10 de abril de 2010

III, al otro lado del mundo

La vida se ve diferente desde cada ángulo, desde cada región del universo, al atravesar sus portales, la gente no vuelve a ser la misma. Hay quienes mudan de forma, otros comienzan su vida de nuevo, como volver a nacer, es como si estos portales filtraran recuerdos y cualidades, como si adaptaran a los seres a las dificultades de las nuevas regiones a las que llegan según normas bastantes caprichosas.

Este caza recompensas con armadura china había logrado su objetivo y en este instante se escabullía del gran Tipi, morada de la princesa de la región. El país estaba en guerra y descubrir que el heredero de apenas unos cuántos meses de edad había muerto podría causar conflictos políticos graves, inclinar la balanza.

Estaba amaneciendo, y por ahí y por allá había fumarolas, fruto de los primeros trabajos matutinos; incluso un poco de niebla y frescor cubría el ambiente.

Es por esto que habían mandando al hombre de la armadura a otros mundos, a buscar a un sustituto, para que la dinastía continuara. Era una misión delicada, dónde encontrar un hombre predestinado a la grandeza, a luchar por una familia real que lo acogería como suyo?

"Lo logré!" pensaba el hombre, mientras caminaba lentamente por entre las tiendas del campamento, había encontrado un niño que ahora pasaba por hijo de la princesa, la moradora del gran Tipi. Lo había transportado a este otro universo y ahora la historia seguiría su curso como si él jamás lo hubiera manipulado.

Pero la luz del día ahora era completa, clara. Y hubo gente que lo vio salir reptando del gran Tipi, habían descubierto el engaño y ahora lo perseguían con arcos y flechas. Lo último que sintió fue el dolor de una flecha en su pierna, cayó.

"Todo está perdido" fue lo último que cruzó su mente mientras su vista se nublaba, pensando "y ¿ahora qué será?"

jueves, 25 de marzo de 2010

Un hombre montado a caballo

Mi abuelo pudo ser otro que aquella figura alta, de ojos claros, ascendencia española y carácter recio. Mi abuela siempre será esa mujer dulce, pequeña, de cara redonda y sonrisa maravillosa.

A ella le tocó criar a sus hermanos antes que a sus 7 hijos y tres hijastros. Él vivió sus mejores aventuras de niño junto con el Cuatito en el hospicio. Pero el otro, el montado a caballo... vivió sus primeros años en el rancho de su padre.

Mi abuelo perdió a su primera esposa y de pronto se vio sólo con tres hijos. Mi abuela tenía un hijo sin padre. No sé bien cómo fue que se casaron. Pero al otro, al hacendado en busca de novia... a él le dijeron que mi abuela había muerto durante la noche.

De ese hombre a caballo no sé más que un día fue a pedir una visita para ver a mi abuela. Claro- dijo Pablito, el abuelo de mi madre- venga mañana por la mañana. Esa misma noche mi abuela fue enviada lejos lejos, con una tía.

De ese hombre a caballo sólo sé que pudo haber cambiado la vida de mi abuela.
Que escogieron por ella.


lunes, 11 de enero de 2010

II, Los demonios se lo llevaron

Los demonios no son sino seres de carne y hueso, que van por el mundo como cualquier otro. Los llamamos así cuando no los conocemos y nos resultan misteriosos, terribles y fantánsticos. Indescriptiblemente bellos o inexplicablemente crueles, nos hacen caer en tentaciones, olvidar nuestros ideales o simplemente nos arrebatan nuestro trabajo, destruyen nuestro mundo conocido. Demonio significa incontrolable, incomprensible; destrucción.

Una por una, varias carrozas gigantes y sin jinete, fabricadas a semejanza de las almejas, surgieron de la estela que el aro de fuego, ya varios kilómetros adelante, había dejado.

Enormes y seguros, abrían sus fauces y se retorcían como si la luz solar les tomara por sorpresa; como si atravesar la delicada capa entre su mundo y el nuestro requiriese de un esfuerzo supremo.

Ciegos, como pueden ser unas conchas gigantes, con un objetivo pero sin guía, serpentearon por el cielo y pronto llegaron a donde él, y lo tragaron, se lo llevaron dentro de esa larga garganta flexible, interminable que se perdía en los confines de nuestro universo, en el centro de la ráfaga que aún ardía; del aro de fuego que sólo se cerró cuando la última carroza hubo retrocedido y desaparecido por completo.

-Los demonios se lo llevaron, jamás volví a saber de él.

viernes, 8 de enero de 2010

I, Recuerdo prestado

-Ha sucedido que cuando los niños son expuestos a una situación de gran peligro, el instinto de supervivencia y los pocos prejuicios aprendidos les permiten activar alguno de los sentidos que la mayoría de la gente ignora- dijo el oráculo mientras ella pensaba que eso explicaría por qué percibía muchas cosas sin entender bien qué significaba...

-Si tan sólo me hubiera pasado algo increíble de pequeña...

Entonces vino a su mente aquella tarde en el campo, cuando jugaban y correteaban juntos; sintió de nuevo, por un instante, la alegría de contar con ese chico, de querer descubrir el mundo juntos. Hacía tanto tiempo ya, eso había sido antes de aprender los oficios, antes de cualquier otro recuerdo.

Hasta unos momentos antes, no recordaba aquella amistad, no era parte de ella; pero ahora, ese día hacía perfecto sentido en su vida. Corrían veloces, como sólo los niños de 5 años pueden hacerlo; cuando cualquier espacio abierto significa una extensa llanura dorada donde el viento sopla fuerte y libre en la cara.

Entonces el viento sí que sopló y el cielo fue atravesado por una ráfaba de fuego. Era como un aro de fuego que recorriera el cielo y dejara ardiendo todo cuanto atravesara.

Entonces sucedió.

domingo, 29 de noviembre de 2009

La primera noche sin él

No es la primera vez que Paco se despide de Talina mucho antes porque no irá hasta el aeropuerto. Tampoco es la primera vez que no lo espero a cenar.

Pero esta vez se despide antes porque ya no vive en esta casa, es la primera vez que realmente sé que no regresará a cenar, cerrar la puerta y las cortinas.

Es la primera vez que no sé cuando lo volveré a ver...
(Cierto es que su café internet está a la entrada de mi casa; pero eso, son negocios.)

Se fue a un mundo mejor.

miércoles, 15 de abril de 2009

viernes, 6 de febrero de 2009

La cuidad

Era un buen día, el tiempo fresco y la luna apacible.

Así que decidió caminar al lado de su compañera, estaba demasiado cansada para montar en la bici y prefería caminar paciente por la ciudad, no tardaría más de cuarenta minutos.

Hace más de un año que atravesaba esa colonia, calles casi desiertas a excepción de uno que otro taller mecánico aún abierto al caer la tarde. Hermosas calles libres en donde podía conducir sin preocupaciones ni prisa.

Estaba cansada pero aun así tenía ánimo para ver una película, sentarse a platicar o simplemente pasar el tiempo en compañía...

Un chico desgarbado, las dos manos firmemente levantadas, presionó con algo la cabeza de un hombre en un auto. La chica caminando confiada por la calle sólo se dio cuenta de algo, del peligro... hasta que estuvo a menos de dos metros del auto.

No quiso correr, llamar la atención, qué pasaba, no quería estar involucrada.

Cambio de lado de la calle, lo que el muchacho sostenía era un control remoto y ahora festejaba lo real que su amenaza sonaba por fin. Aquellos que deciden robar autos en los semáforos tienen que estar seguros de lo que hacen. Hay que ser profesionales, pues.

No quería asustarse, ni juzgar; ella esta siempre a favor de tolerar al prójimo, incluso si hace daño. Quería tan sólo pensar en aquella noche, encontrarse con alguien, y
hacía las llamadas pertinentes.

-¿Quieres un celular?- un hombre de baja estatura preguntando a su compañero, frente al taller y caminando tan directamente hacia ella y su bici. Tan casual y cauteloso, pero se arrepintió porque la chica se había dado cuenta, de algo... de él.

Suficiente por una tarde, montó la bici y dejó la colonia.

Esa noche lloró.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Su primera impresión de la muerte

Fue un día que una mosca negra y gorda no nos dejaba dormir. Las orejas prestas, los ojos atentos, Mirumi sabía perfectamente por donde volaba la intrusa y cuando podía intentaba un arañazo, pero no era suficiente.

Alguna vez has notado lo sensible del oído de un gato?
Era momento de poner fin a la tortura o no dormiríamos jamás.

Un simple golpe derribó a la mosca, que cayó sobre el tocador, inconsciente. Ah, pero he visto revivir moscas que no han perdido por completo la vida, así que un golpe más aseguraría la victoria.

Claro, que esta vez fue un poco más desagradable. Mirumi no lo sabía y quería saber que sucedía con su pequeña enemiga de la noche. Se acercó, y de pronto dio el salto de horror más sincero y espontáneo que he visto.

Y es que la mosca era ahora una cápsula abierta, se podía ver el tejido amarillento a medio salir.

No creo que Mirumi conociera realmente la anatomía de un insecto, mucho menos creo que pueda haber mucha diferencia entre el olor de una mosca y su interior. Pero era claro que algo le había sucedido, catastrófico e irreparable.

Era la muerte.

martes, 30 de septiembre de 2008

Una navaja

Dicen que no es posible que exista algo sin nombre. En cuanto se piensa en él, al menos tiene un nombre temporal: algo-sin-nombre.


También existen realidades en donde se materializa cualquier pensamiento nuestro, digamos ciudades bajo el mar y al punto cobra vida una gran civilización cuya manera más natural de vivir es en el fondo del océano, tal vez sea que acostumbran jugar con medusas y calamares, incluso podría uno imaginar que temen a la superficie del mar. Ellos al menos existieron alguna vez en la historia o son leyenda o libro o sueño.


Basta un pensamiento para que en alguna realidad alterna exista lo inimaginable, lo más absurdo tendrá ahí una razón de ser.


Tan absurdo como una navaja enterrada en una maceta. Esta navaja permanecería anónima, en la no-existencia si no fuera que alguien la descubra entre la tierra. ¿Quién tendría razón de remover la tierra de una maceta? ¿Cómo sería el encuentro? Porque definitivamente la navaja ha de estar totalmente enterrada.


Y si esta navaja decidiera materializarse no entre la tierra de una maceta de un edificio abandonado, sino en medio de un hermoso jardín donde los perros gustan de hacer excavaciones en busca de cualquier cosa, donde una niña pequeña juega a hacer pasteles de tierra-chocolate para sus padres. ¿Quién encontraría esta navaja?


El encuentro podría ser desafortunado.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Andabamos sin buscarnos...

De Rayuela, un fragmento(Capítulo 6):

"La técnica consistía en citarse vagamente en un barrio a cierta hora. Les gustaba desafiar el peligro de no encontrarse, de pasar el día solos, enfurruñados en un café o en un banco de plaza, leyendo-un-libro-más. La teoría del libro más era de Oliveira, y la Maga la había aceptado por pura ósmosis. En realidad para ella casi todos los libros eran libro-menos, hubiese querido llenarse de una inmensa sed y durante un tiempo infinito (calculable entre tres y cinco años) leer la opera omnia de Goethe, Homero, Dylan Thomas..."

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"...Andabamos sin buscarnos pero sabiendo que andabamos para encontrarnos...", apenas he dado vuelta a la primera página y ya puedo saber que este libro es el que esperaba leer.

Leer es como caminar al lado de Oliveira, silenciosa, apenas escuchando sus pensamientos. Es enamorarse de ella, de ambos... de su muy particular forma de vivir el mundo y saborear el momento. Es leer con avidez su siguiente descubrimiento, la próxima anécdota, tan de cualquier persona, tan de ellos solamente. Es leer con miedo a dar vuelta a la página y darte cuenta que tu pareja perfecta puede que no lo sea tanto, que pueden no tener un final feliz...

Esta noche he de leer... (mariposas en la panza.)

martes, 10 de junio de 2008

Gegen Wind und Wetter

Hast du einmal das strenge Gefühl gehabt, nur gerade zu laufen und nie zurück zu blicken?

Achtung, wenn du mehrmals das fühlst, solltest du überhaupt nicht Rad fahren!

Ich habe gehört, dass die Freie, die man erlebt, als man mit einem Fahrrad fährt, so stark sein kann, dass man die ganze Welt vergessen könnte, um die höchste Geschwindigkeit zu erreichen. Gegen Wind und Wetter, unter dem Regen gibt es nur man... und Fahrrad... und Freie.

Obwohl die Mehrheit so denken würde, ist das kein oberflächliches Problem.
Ich habe viele erstaunliche Geschichten gehört:

"Aquella vez la chica bajó de la gran muralla-serpiente, en medio del valle y corrió a su bici, caía la noche y el chaparrón apenas comenzaba. Pronto llegaría a la casa amiga a guarecerse, un té caliente y toallas tibias le esperaban. Sin embargo era importante darse prisa, los caminos pronto estarían completamente oscuros y comenzarían a buscarla preocupados.

Las primeras gotas eran demasiado grandes, demasiado frías. Y sin embargo pronto comenzó a subir colinas, una tras otra, para luego bajarlas. Ya no podía prescindir del agua y el viento en su rostro...

Regresó a la tarde siguiente, radiante, poco tiempo después que amainó la tormenta"

Nächsten mal

Und er kommte bis die Chachalacas-Dünen

domingo, 11 de mayo de 2008

El avión

La chica vivía cerca del aeropuerto de su ciudad.

Ya estaba habituada a adivinar los díalogos del final de los programas televisivos porque las compañías aéreas eran puntuales en sus llegadas y sin falta se oía el ir y venir de los motores unos minutos antes de la hora en punto.
Alegre rió cuando un amigo se asustó de ver descender un avión tan cerca de ellos.

Aquella tarde, durante la siesta, la despertó el ruido lejano, al principio, de un avión aterrizando. Sobresaltada logró recordar que esto pasaba todos los días, que el rumor cesaría en cualquier momento y trató de volver a dormir.

Pero esta vez no, el ruido creció y creció, apagó cualquier otro sonido y rodeo todos sus sentidos. Aquella tarde un avión aterrizó en su azotea.

sábado, 5 de abril de 2008

Sin llanto y sin espanto

Tres amigos comentaban caminando junto al río en un noche fresca:

-Mi perra, Gandola, murió cuando tenía 15 años
-¿y de qué murió? ¿era vieja?
-No, pero la vecina tenía ratas y creemos que se comió una rata envenenada

Entonces el tercero, como quien cuenta el chiste del perrito Resitol que se cayó y se pegó, comentó:

-El hermano de mi abuela se comió un pan con arsénico que estaba junto a una maceta, para las ratas, y se murió.



Y sólo Julito podría decir algo mejor acerca de la vida, y de la muerte.

domingo, 16 de marzo de 2008

Place des Voges

Futuro era el de antes, el del tiempo de mis quince años. Todas las noches me gasto las suelas de los zapatos caminando hasta la plaza Matriz, y me siento a esperar el futuro. Vení, comprá maníes con chocolate y sentate. Las mujeres que fuman ya me conocen. Yo no, todavía no me conozco. Y tampoco miro a nadie, ni a nada. Como maníes con chocolate. ¿Espera a alguien? Sí, al futuro. Respiro hondo, sentado del lado de la Catedral, de espaldas a la calle Sarandí. Todas las noches, soy asiduo y puntual. Sé que cuando el futuro aparezca, vendrá volando por atrás del Cabildo. Una ráfaga, y yo lo atraparé en mis pulmones y me llevará leve como en un globo, lejos de la plaza. La noche está fresca, llovió de tarde. ¿Y hoy, llegó? No, debe estar atrasado, viene de muy antes. Los maníes con chocolate me pesan como una piedra. Y me miro los zapatos, desamparados.

Alfredo Fressia,
uruguayo